Test Timed Up and Go frente a escala de Tinetti: dos rutas de análisis
Al valorar el riesgo de caídas, un tiempo en segundos no cuenta toda la historia. Una persona puede completar el recorrido del test Timed Up and Go con relativa rapidez y, aun así, mostrar inestabilidad al girar o una marcha poco segura.

También puede ocurrir lo contrario: tardar más por una limitación física concreta sin que el tiempo, por sí solo, explique cómo se mueve.
El test Timed Up and Go frente a la escala de Tinetti plantea dos formas complementarias de mirar la movilidad. El primero resume una tarea funcional en una cifra; la segunda observa por partes el equilibrio y la marcha. Para elegir bien, fíjate en qué necesitas saber: cuánto tarda la persona en moverse o qué componentes del movimiento requieren atención.
1. El TUG mide una tarea completa con el cronómetro
El Timed Up and Go (TUG) es una prueba breve de movilidad funcional. La persona comienza sentada, se levanta, camina tres metros, gira 180 grados, vuelve a la silla y se sienta. El resultado principal es el tiempo empleado en completar la secuencia.
Ese recorrido concentra acciones cotidianas que exigen coordinar varias capacidades: incorporarse, iniciar la marcha, avanzar, frenar, cambiar de dirección y volver a sentarse. El cronómetro ofrece una medida sencilla para repetir y comparar, siempre que las condiciones de la prueba se mantengan parecidas.
Como orientación general, menos de 10 segundos suele corresponder a movilidad independiente y bajo riesgo. Al superar aproximadamente los 12-13 segundos, conviene prestar más atención a la movilidad y al riesgo de caída. Por encima de 20 segundos, puede haber una limitación funcional importante. Estos valores orientan la interpretación, pero el punto de corte exacto varía según la población y el criterio utilizado; no conviertas una cifra aislada en un diagnóstico.
Al administrar el TUG, observa también cómo se completa el recorrido. El tiempo final puede ocultar diferencias relevantes:
- ¿La persona necesita impulsarse con los brazos para levantarse?
- ¿Se estabiliza antes de iniciar la marcha o sale deprisa y pierde control?
- ¿Acorta el paso, arrastra los pies o modifica la trayectoria?
- ¿Gira con varios pasos, desplaza mal el centro de gravedad o busca apoyo?
- ¿Llega a la silla con control o se deja caer al sentarse?
La prueba mide el tiempo, pero la ejecución da pistas clínicas. Si solo anotas los segundos, reduces una secuencia compleja a un dato que no muestra dónde se atasca el movimiento.
También importa la seguridad. Si existe inestabilidad marcada, usa las medidas de protección adecuadas y evita plantear la prueba como un reto de velocidad. El objetivo es observar la movilidad habitual, no provocar una situación de riesgo. Registra las ayudas técnicas que utiliza la persona y mantén constantes, en lo posible, la silla, la distancia y las instrucciones cuando repitas la valoración.
En el TUG, el cronómetro resume el recorrido; la observación explica cómo se ha recorrido.
2. Tinetti desglosa equilibrio y marcha
La escala de Tinetti, también conocida como POMA, organiza la observación en dos áreas: equilibrio y marcha. En conjunto comprende 22 ítems, con un máximo de 16 puntos para equilibrio y 12 para marcha. La puntuación total llega a 28.
La ventaja práctica está en el desglose. En lugar de condensar toda la tarea en segundos, permite revisar aspectos concretos del control postural y de la forma de caminar. Así puedes identificar qué componentes necesitan una exploración más detallada: la estabilidad al levantarse, el mantenimiento de la postura o la regularidad de los pasos, entre otros elementos que recoge la valoración.
La interpretación habitual agrupa las puntuaciones de este modo:
| Puntuación total en Tinetti | Interpretación orientativa |
|---|---|
| Menos de 19 puntos | Riesgo alto de caída |
| De 19 a 24 puntos | Riesgo moderado |
| De 25 a 28 puntos | Riesgo bajo o leve |
Una puntuación baja señala que hace falta valorar con cuidado la movilidad y el contexto de la persona. No identifica por sí sola la causa del problema. Para entender por qué falla el equilibrio, hay que relacionar el resultado con la exploración clínica, los antecedentes de caídas, la visión, la medicación, la fuerza, la sensibilidad y las condiciones del entorno.
Tinetti aporta una fotografía más detallada de la ejecución, pero requiere que quien la administra observe y puntúe los ítems de forma consistente. La lectura depende de una valoración clínica ordenada; no basta con sumar puntos sin atender a qué componentes han reducido la puntuación.
Usa cada subescala con intención. Si el problema aparece sobre todo al mantener la postura o cambiar de posición, revisa el apartado de equilibrio. Si la dificultad se manifiesta durante el avance, los pasos o los giros, examina la parte de marcha. Esa separación ayuda a formular preguntas clínicas más precisas y a decidir qué conviene evaluar a continuación.
3. Dos resultados pueden señalar perfiles distintos
El TUG y Tinetti no son dos versiones intercambiables de una misma medida. El TUG cuantifica el tiempo de una secuencia funcional. Tinetti distribuye la observación entre equilibrio y marcha y expresa el resultado en puntos. Por eso, una persona puede obtener resultados que no coincidan.
La concordancia diagnóstica entre ambas herramientas es débil, con divergencias especialmente frecuentes en perfiles de riesgo moderado. Esa discrepancia no implica automáticamente que una prueba esté mal administrada. Puede indicar que cada instrumento está captando una dimensión distinta o que el caso requiere una evaluación más amplia.
Imagina un resultado de TUG que supera el umbral de alerta junto a una puntuación de Tinetti en el rango de riesgo moderado. No fuerces una conclusión única. Revisa qué parte del TUG alarga el tiempo: levantarse, girar, caminar o sentarse. Después, relaciona esa observación con los ítems de Tinetti. La combinación ofrece más información que elegir el dato que parezca más contundente.
También puede aparecer un TUG relativamente rápido junto a una puntuación baja en Tinetti. En ese caso, la velocidad global no debería borrar las señales de inestabilidad que afloran en la observación cualitativa. Fíjate en la calidad del movimiento, en el apoyo y en el control del centro de gravedad. Una tarea completada deprisa puede seguir siendo una tarea insegura.
Para hacer una comparativa clínica útil, lee los resultados en este orden:
1. Comprueba la tarea y las condiciones. Confirma que la persona entendió las instrucciones, que la distancia del TUG fue de tres metros y que las ayudas técnicas quedaron registradas.
2. Localiza la fase lenta o inestable. Separa el tiempo total del modo de levantarse, caminar, girar y sentarse.
3. Desglosa la puntuación de Tinetti. Mira si la limitación se concentra en equilibrio, en marcha o en ambas áreas.
4. Contrasta los hallazgos. Si las pruebas discrepan, conserva la discrepancia como información clínica y amplía la valoración.
No uses una puntuación para invalidar la otra. Si la historia incluye caídas recientes, tropiezos repetidos o inseguridad en actividades concretas, incorpora esos datos. La prueba mide una tarea en unas condiciones determinadas; la experiencia cotidiana aporta otro tramo del mapa.
4. Ninguna de las dos prescribe por sí sola el entrenamiento
Una evaluación indica qué se ha observado. La elección de ejercicios exige más información. El TUG no prescribe directamente un programa multicomponente como Vivifrail. Para orientar ese tipo de intervención se necesitan herramientas específicas, como la batería SPPB o la velocidad de marcha en cuatro metros, además de una valoración clínica adecuada.
La misma cautela vale para Tinetti. Una puntuación puede señalar riesgo y ayudar a describir el rendimiento, pero no sustituye la exploración de las capacidades físicas ni determina por sí sola qué ejercicio debe realizarse, con qué carga o con qué nivel de apoyo.
En la práctica, convierte los hallazgos en preguntas de trabajo. Si la persona tarda en levantarse, valora la capacidad para generar fuerza y controlar la transición. Si el giro es inseguro, observa cómo reparte la carga y si necesita varios pasos para completar el cambio de dirección. Si la marcha es irregular, examina la longitud y continuidad de los pasos, la estabilidad y el uso de ayudas técnicas.
Después, ajusta la intervención a la seguridad y al nivel funcional. Empieza por tareas controladas, fija una base de sustentación estable y progresa cuando la ejecución sea consistente. Si una prueba revela una limitación importante o la persona presenta caídas repetidas, deriva o coordina la valoración con el profesional sanitario correspondiente. Un resultado de cribado no permite atribuir el problema a una causa neurológica, vestibular o musculoesquelética concreta.
Tampoco confundas una mejoría en el tiempo con una recuperación completa del equilibrio. Repite la valoración en condiciones comparables y comprueba si también mejora la calidad del movimiento. El progreso útil aparece cuando la persona ejecuta la tarea con más control y seguridad, no solo cuando reduce unos segundos.
5. Integra las pruebas en una ruta de valoración
Para elegir entre el test de movilidad funcional y una evaluación observacional, empieza por la pregunta clínica. Si necesitas una medida rápida del desempeño al levantarse, caminar, girar y sentarse, el TUG proporciona un resultado cuantitativo fácil de seguir. Si buscas describir con más detalle equilibrio y marcha, Tinetti aporta una puntuación desglosada.
Cuando el objetivo es comprender mejor el riesgo, utiliza ambos como piezas complementarias. No hace falta administrar todas las pruebas en cualquier situación: selecciona según la pregunta, la tolerancia de la persona y la seguridad del procedimiento. Si los resultados no coinciden, no los promedies ni te quedes con uno por comodidad. Revisa la ejecución y decide qué evaluación adicional tiene sentido.
Una ruta práctica puede seguir esta secuencia:
- Recoge antecedentes de caídas, tropiezos y situaciones que generan inseguridad.
- Observa cómo se levanta y camina la persona antes de iniciar las pruebas.
- Administra el TUG para cuantificar la secuencia funcional, si es seguro hacerlo.
- Aplica Tinetti cuando necesites un análisis estructurado de equilibrio y marcha.
- Contrasta los resultados con la historia, la exploración y el uso de ayudas técnicas.
- Define el siguiente paso: ampliar la evaluación, ajustar el entorno o planificar una intervención supervisada.
La seguridad doméstica también forma parte del análisis. Una dificultad al girar puede tener consecuencias distintas en un espacio despejado que junto a una alfombra suelta o en un pasillo estrecho. Revisa el recorrido habitual, la iluminación, el calzado y los puntos donde la persona necesita apoyarse. La evaluación clínica gana sentido cuando se conecta con las tareas reales que la persona quiere conservar.
Qué herramienta elegir
Ante la pregunta de cuál es mejor, evita buscar una ganadora universal. El TUG responde con rapidez a cuánto tarda una persona en completar una secuencia funcional. Tinetti ayuda a describir cómo se comportan el equilibrio y la marcha mediante ítems observacionales. Sus resultados pueden divergir, sobre todo en situaciones de riesgo moderado, porque no miden exactamente lo mismo.
Elige el TUG cuando necesites un cribado cuantitativo y una referencia temporal para seguir la movilidad. Elige Tinetti cuando necesites ordenar la observación de la estabilidad y la marcha. Combínalos cuando la decisión clínica requiera una visión más completa, y amplía la valoración si los datos no encajan con lo que ocurre en la vida diaria.
El objetivo final es concreto: detectar dónde pierde control la persona, entender qué tarea necesita apoyo y actuar sin convertir una cifra en un diagnóstico. Mide, observa y relaciona cada resultado con el movimiento real.