groimap

Rigor clínico para tus huesos y movilidad

Criterios EWGSOP2 en el diagnóstico de sarcopenia: errores comunes

El consenso EWGSOP2 cambió el orden de la evaluación clínica: la fuerza muscular baja es el criterio principal para identificar una sarcopenia probable. La masa muscular se mide después, para confirmar el diagnóstico.

Actualizado03 de octubre de 2026
Lectura7 min de lectura
Criterios EWGSOP2 en el diagnóstico de sarcopenia: errores comunes

Esperar a disponer de una prueba de composición corporal antes de intervenir puede retrasar la atención de una persona que ya presenta debilidad.

El cambio también ayuda a evitar dos errores frecuentes: diagnosticar sarcopenia solo por una masa muscular reducida y confundirla con la fragilidad geriátrica. Los criterios EWGSOP2 para el diagnóstico de sarcopenia en consulta establecen una secuencia concreta, con umbrales definidos y alternativas cuando el dolor o la limitación articular invalidan una prueba.

La fuerza muscular es el criterio de entrada

La primera decisión no depende de cuánto músculo tiene la persona, sino de cuánta fuerza puede ejercer. En EWGSOP2, una fuerza baja permite establecer una sarcopenia probable e iniciar la intervención clínica. La medición de masa muscular confirma después el diagnóstico.

Los puntos de corte para la fuerza de prensión manual son inferiores a 27 kg en hombres e inferiores a 16 kg en mujeres. También puede evaluarse la fuerza funcional mediante la prueba de levantarse de la silla cinco veces: un tiempo superior a 15 segundos se considera indicativo de fuerza baja.

Estos umbrales deben interpretarse dentro de una evaluación clínica. Una lectura aislada no explica por qué la fuerza es baja ni descarta causas ajenas a la sarcopenia. El dolor, la artrosis, una lesión reciente o una dificultad para comprender la instrucción pueden alterar el resultado. La prueba detecta una señal; el diagnóstico exige seguir el algoritmo.

Una fuerza baja basta para iniciar la evaluación y la intervención. La confirmación de la masa muscular puede llegar después.

El cambio frente al enfoque anterior es relevante. En el modelo EWGSOP1, la atención tendía a centrarse primero en la cantidad de músculo. EWGSOP2 da prioridad a la fuerza, que guarda una relación directa con la función. Una masa muscular baja sin fuerza reducida no cumple por sí sola el criterio actual de sarcopenia.

El flujo FACS ordena la evaluación

EWGSOP2 organiza el proceso mediante el esquema FACS: detectar, evaluar, confirmar y determinar la gravedad. Cada etapa responde a una pregunta clínica distinta. Saltarse pasos puede producir diagnósticos incompletos o retrasar decisiones.

1. Detectar el riesgo. El cuestionario SARC-F sirve como herramienta de cribado. Una puntuación igual o superior a 4 indica riesgo de sarcopenia y justifica una evaluación más detallada. SARC-CalF, que incorpora la circunferencia de la pantorrilla, utiliza un umbral de 11 puntos.

2. Evaluar la fuerza. Se mide la prensión manual con dinamómetro o se aplica la prueba de cinco levantamientos de la silla. Una fuerza por debajo del umbral permite hablar de sarcopenia probable.

3. Confirmar la cantidad muscular. Se estima la masa muscular apendicular mediante técnicas como la absorciometría de rayos X de doble energía (DXA) o el análisis de impedancia bioeléctrica (BIA), según los recursos y el contexto clínico.

4. Determinar la gravedad. Se evalúa el rendimiento físico. La sarcopenia solo se clasifica como grave cuando coinciden fuerza baja, cantidad o calidad muscular baja y bajo rendimiento físico.

La confirmación puede apoyarse en la masa muscular apendicular total o en su índice ajustado por la altura al cuadrado. Los puntos de corte recogidos por EWGSOP2 son:

MediciónHombresMujeres
Masa muscular apendicular< 20 kg< 15 kg
Índice masa muscular apendicular/altura² por DXA< 7,0 kg/m²< 6,0 kg/m²
Índice masa muscular apendicular/altura² por BIA< 7,0 kg/m²< 5,5 kg/m²

La técnica utilizada importa. Los umbrales de DXA y BIA no son intercambiables para las mujeres. El informe debe especificar el método, la unidad y el índice empleado; de otro modo, el número puede parecer comparable cuando no lo es.

Para graduar la gravedad se considera bajo rendimiento físico una velocidad de marcha igual o inferior a 0,8 m/s, una puntuación SPPB igual o inferior a 8 puntos o un tiempo en la prueba Timed Up and Go (TUG) igual o superior a 20 segundos. Estos resultados completan la valoración funcional. No sustituyen la evaluación de fuerza ni la confirmación muscular.

La dinamometría requiere contexto

La fuerza de prensión manual es una medida práctica, pero no siempre representa con fidelidad la fuerza muscular general. El dolor en las manos, la artrosis o una limitación musculoesquelética de la extremidad superior pueden reducir el resultado. En personas mayores, estos problemas son frecuentes; usar siempre el dinamómetro como única prueba puede sesgar la clasificación.

Cuando la mano no permite una medición fiable, puede recurrirse a la prueba de extensión de rodilla o al Chair Stand Test. La elección depende de la capacidad de la persona para realizar la tarea y de que la prueba pueda ejecutarse con seguridad. Si el dolor aparece durante la medición, debe registrarse: un valor bajo en esas condiciones no equivale automáticamente a debilidad generalizada.

En consulta, conviene separar tres aspectos:

  • Capacidad para realizar la prueba: si la persona entiende la instrucción y puede adoptar la posición requerida.
  • Síntomas que interfieren: dolor, rigidez o limitación articular durante el gesto.
  • Resultado medido: valor obtenido y prueba concreta utilizada.

Esta distinción evita atribuir a la masa muscular una limitación que puede originarse en una articulación. También permite repetir la evaluación con una prueba alternativa y conservar información útil para el seguimiento.

Sarcopenia y fragilidad describen problemas distintos

La sarcopenia es un trastorno muscular definido por la pérdida de fuerza y, para confirmar el diagnóstico, una cantidad o calidad muscular reducida. La fragilidad geriátrica es un síndrome multidimensional de vulnerabilidad. Puede afectar a la reserva funcional y a la capacidad de responder a factores estresantes, y no se determina con una medición muscular aislada.

Ambos cuadros pueden coexistir. Una persona mayor puede tener sarcopenia y fragilidad, una de ellas o ninguna. Tratar los términos como sinónimos reduce la precisión clínica: la velocidad de marcha, por ejemplo, aporta información sobre rendimiento físico y gravedad de la sarcopenia, pero no basta por sí sola para establecer fragilidad ni sarcopenia.

La evaluación funcional amplía la interpretación. La marcha, el equilibrio, la capacidad para levantarse de una silla y el desempeño en actividades cotidianas ayudan a describir la reserva física. El profesional debe integrar estos datos con la fuerza, la masa muscular y el contexto clínico. Un resultado bajo en una prueba identifica una dificultad concreta; no define por sí solo todo el estado geriátrico.

Esta diferencia también orienta la intervención. La sarcopenia probable requiere atención desde que se detecta una fuerza baja; no es necesario esperar a la confirmación de masa muscular para considerar ejercicio de fuerza adaptado y soporte nutricional cuando proceda. La fragilidad, por su carácter multidimensional, exige valorar además otros dominios clínicos y funcionales.

La antropometría no confirma el diagnóstico

Los perímetros del brazo, los pliegues cutáneos y otras medidas antropométricas pueden describir características corporales, pero no son métodos recomendados por EWGSOP2 para diagnosticar sarcopenia de forma individual. Están expuestos a errores de medición y no equivalen a una cuantificación directa de la masa muscular apendicular.

Ese límite es importante en personas mayores. La hidratación, la distribución de tejido adiposo y la técnica del observador pueden afectar a una estimación antropométrica. Un perímetro pequeño no confirma sarcopenia; uno conservado tampoco la descarta. La decisión requiere medir la fuerza y, cuando corresponde, confirmar la cantidad muscular con un método adecuado.

También conviene evitar la interpretación inversa: una masa muscular reducida no permite concluir que existe sarcopenia si no se ha documentado fuerza baja. Según EWGSOP2, primero se identifica la alteración funcional, después se confirma la alteración muscular y, finalmente, se gradúa el rendimiento físico.

Aplicar los criterios sin retrasar la atención

Los errores más relevantes aparecen cuando se altera la secuencia: medir masa muscular antes de evaluar fuerza, usar antropometría como confirmación, depender de la prensión manual pese al dolor o equiparar sarcopenia y fragilidad. Corregirlos requiere registrar qué prueba se hizo, qué resultado se obtuvo y qué limitaciones pudieron condicionarlo.

La evidencia de EWGSOP2 sitúa la fuerza como punto de partida clínico. SARC-F orienta el cribado; la prensión o el levantamiento de la silla evalúan fuerza; DXA o BIA pueden confirmar la cantidad muscular; y la velocidad de marcha, SPPB o TUG ayudan a determinar la gravedad. La interpretación final debe mantener separados los dominios muscular y geriátrico, y la intervención puede comenzar cuando la sarcopenia es probable, sin esperar a completar todas las mediciones.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la fuerza muscular es más importante que la masa muscular en el diagnóstico de sarcopenia?
La fuerza guarda una relación directa con la función física. Según los criterios EWGSOP2, una masa muscular baja sin una reducción de fuerza no cumple por sí sola el criterio de sarcopenia.
¿Qué pruebas se utilizan para evaluar la fuerza muscular?
Se emplea la dinamometría para medir la fuerza de prensión manual o la prueba de levantarse de la silla cinco veces para evaluar la fuerza funcional.
¿Qué se debe hacer si el dolor impide realizar la prueba de fuerza de prensión manual?
Se debe recurrir a pruebas alternativas como la extensión de rodilla o el Chair Stand Test, registrando siempre si el dolor o la limitación articular han condicionado el resultado.
¿Cuándo se considera que la sarcopenia es grave?
La sarcopenia se clasifica como grave únicamente cuando coinciden tres factores: fuerza baja, cantidad o calidad muscular baja y un bajo rendimiento físico.
¿Es posible diagnosticar sarcopenia mediante medidas antropométricas?
No, los perímetros del brazo o los pliegues cutáneos no están recomendados por la EWGSOP2 para el diagnóstico individual, ya que son propensos a errores y no cuantifican la masa muscular apendicular.