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Lista de comprobación para la revisión de polifarmacia en el centro de salud

En la consulta, una persona mayor puede enumerar de memoria varios tratamientos y, aun así, no tener claro para qué sirve cada uno o quién lo indicó. A veces trae seis cajas; otras, diez o más.

Actualizado18 de octubre de 2026
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Lista de comprobación para la revisión de polifarmacia en el centro de salud

La pregunta sobre si sigue necesitando todo lo que toma marca el inicio de una revisión de polifarmacia bien planteada. El objetivo es valorar qué aporta cada medicamento hoy y qué riesgos puede tener, especialmente cuando se busca prevenir caídas y preservar la autonomía.

La actualización de 2026 del Ministerio de Sanidad, aprobada por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud el 9 de abril de ese año, sitúa la revisión de la medicación dentro del abordaje integral de la fragilidad y las caídas en Atención Primaria. La polifarmacia es una señal que invita a mirar al paciente en conjunto. Por eso resulta útil tener a mano una lista de comprobación que oriente la consulta sin convertirla en un trámite. Estos son los puntos que conviene recorrer al revisar el tratamiento de una persona mayor.

Captación activa y umbral de cinco fármacos en mayores de 70 años

El primer paso es poblacional, antes de entrar en cada medicamento. El documento propone identificar y captar a personas de 70 años o más, tanto en Atención Primaria como en los ámbitos comunitarios. Desde estos últimos, cuando sea necesario, se las deriva al centro de salud para una valoración completa. La edad ayuda a organizar la captación; la situación concreta de cada persona orienta la intervención.

Quién entra en el circuito

La edad de 70 años marca el inicio de la captación sistemática. En la consulta, una señal clara para detenerse y revisar es que la persona tome cinco medicamentos o más. Ese umbral no significa que la prescripción sea inadecuada. Indica que conviene dedicar tiempo a comprobar si cada tratamiento mantiene su indicación, si la dosis sigue siendo apropiada y si su duración tiene sentido.

Cinco o más medicamentos no son un veredicto de mala prescripción: son una invitación a revisar con más tiempo y detalle.

Una forma práctica de empezar es pedir al paciente, o a quien le acompañe, que traiga todos los productos que utiliza: medicamentos con receta y sin ella, suplementos, plantas medicinales y colirios. La bolsa entera ofrece una imagen más fiel que la receta electrónica por sí sola. Al revisar el conjunto pueden aparecer duplicidades, tratamientos que ya no se recogen en la farmacia o medicamentos iniciados para un problema que ha cambiado o desaparecido.

También interesa aclarar cómo se toman realmente. La pauta que figura en la historia clínica puede no coincidir con la rutina diaria: hay quien parte comprimidos, alterna dosis o deja de tomar una medicación por un efecto adverso sin haberlo comentado. Preguntar sin reproches ayuda a distinguir un problema de adherencia de una pauta difícil de seguir, un efecto secundario o una discrepancia entre prescripciones.

De la captación al plan individualizado

Identificar a una persona susceptible de revisión solo sirve si conduce a una valoración y a un plan. El documento contempla que este pueda incluir ejercicio físico multicomponente, recomendaciones nutricionales, revisión de la medicación y valoración de los riesgos en el hogar. La consulta sobre medicamentos forma parte de un abordaje más amplio: la prevención de caídas también depende de la movilidad, la alimentación, la visión y las condiciones del domicilio.

En la práctica, conviene establecer desde el principio qué preocupa más al paciente. Puede ser el mareo al levantarse, el sueño durante el día, la dificultad para organizar las tomas o el temor a que retirar un fármaco empeore un síntoma. Ese punto de partida ayuda a ordenar la revisión y a acordar objetivos que tengan sentido para la persona, además de ser clínicamente razonables.

Grupos farmacológicos clave y su relación con las caídas

Con el paciente y la lista de tratamientos delante, el siguiente paso es identificar los grupos que pueden contribuir al riesgo de caídas. El riesgo debe valorarse de manera individual: la presencia de un medicamento de estos grupos no implica que haya que retirarlo automáticamente.

Familias de fármacos que conviene vigilar

El documento del Ministerio recoge varios grupos que pueden aumentar el riesgo de caídas y que justifican una valoración cuidadosa:

  • Psicofármacos, como benzodiacepinas, antipsicóticos, opioides, antihistamínicos, antidepresivos y antiepilépticos.
  • Medicamentos con efectos anticolinérgicos, que pueden causar confusión, sequedad de boca, retención urinaria o visión borrosa, sobre todo en personas mayores.
  • Algunos fármacos cardiovasculares, entre ellos vasodilatadores, diuréticos, hipotensores centrales y alfa-bloqueantes.

La siguiente tabla resume mecanismos posibles y aspectos que merece la pena revisar. No sustituye la valoración clínica; ayuda a formular preguntas concretas.

Grupo farmacológicoMecanismos posibles relacionados con caídasAspectos que revisar
Benzodiacepinas y «Z-drugs»Sedación, enlentecimiento psicomotor y alteración del equilibrioIndicación actual, dosis, duración y posibilidad de retirada gradual
AntipsicóticosSedación, hipotensión ortostática, rigidez o parkinsonismoMotivo de uso, respuesta, dosis y alternativas no farmacológicas cuando proceda
Antidepresivos, incluidos ISRS, tricíclicos y dualesMareo o hipotensión; los tricíclicos pueden añadir carga anticolinérgicaIndicación, duración, síntomas que motivaron el inicio y tolerancia
OpioidesSedación, confusión, estreñimiento o hipotensiónDosis, duración, efecto analgésico y efectos adversos
Antihistamínicos de primera generaciónSedación y efecto anticolinérgicoNecesidad actual y posibles alternativas
Fármacos con efecto anticolinérgicoConfusión, visión borrosa, retención urinaria o sedaciónCarga anticolinérgica total y opciones para simplificar el tratamiento
Vasodilatadores y alfa-bloqueantesHipotensión, incluida la ortostáticaSíntomas, medición de la tensión en distintas posiciones y pauta
DiuréticosHipotensión, deshidratación o urgencia miccionalDosis, horario, hidratación, iones y función renal
AntiepilépticosSedación, mareo o alteración del equilibrioIndicación, dosis eficaz y necesidad de ajustes
Hipotensores centralesHipotensión, sedación o bradicardiaIndicación actual y posibilidad de ajuste o retirada progresiva

Lo que la tabla no dice

Que una persona tome uno de estos medicamentos no justifica una retirada automática. Para cada fármaco conviene preguntarse si mantiene su indicación, si la dosis sigue siendo adecuada y si los beneficios superan los riesgos en la situación actual. Si la respuesta es afirmativa, mantenerlo también puede ser una decisión clínica bien razonada.

Esta cautela evita dos errores opuestos: retirar tratamientos necesarios por miedo al riesgo o mantener durante años medicamentos cuya indicación ya no está clara. La revisión busca ajustar el tratamiento con método y valorar cada cambio en el contexto de la salud, las prioridades y la vida cotidiana de la persona.

En quien se ha caído, importa además reconstruir qué ocurrió alrededor del episodio. Un mareo al incorporarse, somnolencia durante el día o necesidad urgente de ir al baño pueden orientar la revisión de determinados tratamientos. Esa información no demuestra por sí sola que un medicamento haya causado la caída, pero puede ayudar a priorizar qué comprobar y qué cambios discutir.

Aplicación de STOPP/START y STOPPFall en la historia clínica

El tercer paso consiste en apoyarse en herramientas estructuradas. El Ministerio recomienda utilizar los criterios STOPP/START para identificar medicación potencialmente inadecuada y contempla también STOPPFall y los medicamentos que aumentan el riesgo de caídas como apoyos a la revisión y a la deprescripción.

Qué aportan los criterios vigentes

STOPP/START, en su versión 3, publicada en 2023, incluye 133 criterios STOPP y 57 criterios START, con criterios específicos para personas con riesgo de caídas. Su utilidad está en mirar en dos direcciones: detectar tratamientos que quizá sobran y localizar tratamientos indicados que podrían faltar. En una revisión por riesgo de caídas, ese segundo aspecto evita reducir el trabajo a una lista de posibles fármacos problemáticos.

Los criterios pueden ayudar a ordenar la conversación clínica, pero cada señal necesita interpretarse con los datos de la persona. Un criterio de cribado no recoge por sí solo la evolución de una enfermedad, las preferencias del paciente ni todos los intentos previos de tratamiento. Por eso, una alerta sirve para abrir una pregunta, no para cerrar una decisión.

Cómo usarlos en el día a día

La revisión informatizada de la prescripción en la historia clínica electrónica puede ayudar a detectar duplicidades, interacciones, prescripción potencialmente inadecuada y problemas de adherencia. Si el sistema señala dos benzodiacepinas o varios fármacos con carga anticolinérgica, conviene comprobar la lista, el uso real y la indicación de cada uno antes de decidir.

Un modo práctico de incorporar las herramientas a la consulta es:

1. Revisar primero las alertas del sistema y comprobar que corresponden a tratamientos que la persona toma.

2. Aplicar STOPP/START de forma sistemática, especialmente cuando se toman cinco medicamentos o más.

3. Recurrir a STOPPFall si hay antecedentes de caídas o factores de riesgo identificados.

4. Registrar en la historia clínica el motivo de mantener, ajustar o retirar cada tratamiento relevante, para que otros profesionales puedan seguir el razonamiento.

5. Explicar al paciente qué cambios se proponen, por qué y qué síntomas conviene vigilar.

Las herramientas de cribado farmacológico ayudan a ordenar la revisión; la decisión requiere conocer a la persona.

Lo que no debemos esperar de ellas

Aplicar STOPP/START no equivale por sí solo a completar una revisión. Los criterios son un apoyo valioso, pero no sustituyen la valoración de cómo vive la persona, qué le preocupa, qué ha tolerado antes y qué objetivos considera prioritarios. Cuando una recomendación implique un cambio, es importante acordar cómo se hará y qué se observará después.

La conciliación de medicamentos en mayores también es parte de este trabajo: hay que comparar lo que figura en la historia con lo que la persona toma de verdad y aclarar las diferencias. Puede haber tratamientos prescritos por distintos profesionales, productos sin receta o cambios que todavía no se han reflejado en la documentación. Sin esa puesta en común, una revisión corre el riesgo de actuar sobre una lista incompleta.

Diseño del plan individualizado y seguimiento clínico

El último paso es convertir la revisión en un plan concreto y fijar cuándo se volverá a valorar. Revisar la medicación sin comprobar después cómo ha ido el cambio deja sin resolver una parte importante del proceso.

Qué incluye el plan individualizado

Tras la valoración, el plan puede combinar:

  • Ejercicio físico multicomponente, adaptado a la condición de cada persona.
  • Recomendaciones nutricionales, incluida la valoración de calcio, vitamina D y estado proteico.
  • Revisión de la medicación, con objetivos definidos: reducir carga anticolinérgica cuando proceda, ajustar dosis, retirar tratamientos sin indicación vigente y facilitar la adherencia.
  • Valoración de riesgos en el hogar, como alfombras sueltas o iluminación deficiente.

La revisión farmacológica debe coordinarse con el resto del plan. Un ajuste puede ser pertinente, pero no aborda por sí solo todos los factores asociados a una caída. Del mismo modo, mejorar la seguridad del domicilio no resuelve una pauta complicada ni aclara si un medicamento sigue siendo necesario.

En el plan conviene dejar por escrito qué se modifica, qué se mantiene y qué motivo sostiene cada decisión. Si se acuerda una retirada, el ritmo dependerá del fármaco y de la situación clínica; algunos tratamientos requieren reducción gradual y vigilancia. También debe quedar claro a quién contactar si aparecen síntomas nuevos o empeoran los que se estaban tratando.

Calendario orientativo de seguimiento según el riesgo

El documento plantea un seguimiento escalonado en función del riesgo detectado. Las frecuencias orientativas ayudan a planificar la revisión, aunque el intervalo concreto debe ajustarse a la valoración individual y a los cambios clínicos:

Nivel de riesgoFrecuencia orientativa de revisión
BajoAnual
MedioAlrededor de 6 meses, según los factores detectados
AltoCada 3-6 meses
Muy altoCada 1-3 meses

En el riesgo medio, la referencia orientativa es volver a revisar alrededor de los seis meses. La presencia de apoyo familiar o un domicilio seguro puede formar parte de la valoración, pero no convierte automáticamente ese intervalo en anual. Si durante ese tiempo cambia el estado de salud, aparecen efectos adversos o se modifica el tratamiento, puede ser necesario adelantar el contacto. En los niveles alto y muy alto, las caídas recientes, la dificultad para seguir la pauta o los cambios de medicación pueden justificar un seguimiento más estrecho dentro de los intervalos indicados.

En cada contacto conviene comprobar si la persona ha podido seguir el plan, si nota cambios en el mareo, el sueño o el equilibrio y si ha habido nuevas caídas. También hay que revisar la medicación que se haya añadido desde la última visita. El seguimiento no consiste solo en confirmar que se retiró un fármaco, sino en valorar qué efecto tuvo el cambio y si los objetivos acordados siguen siendo pertinentes.

Dónde estamos y hacia dónde vamos

Los datos de la evaluación de 2024 que recoge el documento indican que 17 comunidades autónomas declararon realizar revisión de la medicación y 13 aplicaban criterios STOPP/START. La incorporación de estas herramientas avanza a ritmos distintos. El Ministerio plantea como objetivo que, para 2027, al menos el 50 % de las comunidades autónomas hayan implementado de forma homogénea el conjunto del programa.

La mejora, en todo caso, también se construye en la consulta concreta. Una lista de comprobación bien utilizada no reemplaza el criterio profesional ni convierte cada tratamiento en sospechoso. Ayuda a preguntar con orden, a detectar discrepancias y a volver sobre las decisiones en el plazo adecuado. Cuando el paciente entiende para qué toma cada medicamento y sabe cuándo se revisará el plan, la conversación deja de ser un recuento de cajas y se convierte en una parte útil de la prevención de caídas.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad y número de medicamentos se aconseja iniciar la revisión?
Se recomienda iniciar la captación sistemática en personas de 70 años o más, especialmente cuando toman cinco medicamentos o más en la consulta.
¿Qué implica tomar cinco o más fármacos según el documento?
No supone un veredicto de mala prescripción, sino una invitación a dedicar tiempo para comprobar si cada tratamiento mantiene su indicación, dosis y duración.
¿Qué grupos de medicamentos se deben vigilar por su relación con las caídas?
Entre los grupos a vigilar figuran los psicofármacos, los medicamentos con efectos anticolinérgicos y algunos fármacos cardiovasculares como vasodilatadores y diuréticos.
¿Qué herramientas estructuradas se recomiendan para apoyar la revisión?
El Ministerio recomienda utilizar los criterios STOPP/START, así como STOPPFall y los fármacos que aumentan el riesgo de caídas.
¿Qué frecuencia de seguimiento se establece para el nivel de riesgo alto?
Para el nivel de riesgo alto, la frecuencia orientativa de revisión se sitúa entre los 3 y los 6 meses.